29 enero 2008

Yoko Kanno y el Copy-Paste (vol02)

Por desgracia creo que esta no será la última versión de "YK y el Copy-Paste" ya que siguen saliendo a la luz sus referencias (más que menos) literales.

Esta vez le toca a "Call me" del disco "Blue" de la banda sonora de Cowboy Bebop:


Que se parece mucho a la fantástica canción "Secretly" del disco "Post orgasmic chill" de Skunk Anansie:


En términos musicales no se puede hablar de plagio, ya que ambas canciones difieren bastante. Eso sí, decir que la japonesa no se haya basado de una manera más bien literal en la canción de Skin&co sería también tontería... (al menos podría haber quitado la instrumentalización del principio de la canción para que no se notara tanto)

El caso es que todo esto lleva a una reflexión interesante... Supuestamente YK es una compositora para minorías (frikis/otakus, vamos) pero su música es en ocasiones igual de buena que las originales que copia (que forman parte de un abanico MUY amplio de música de calidad: Pop, Rock, etc)
Entonces ¿por qué las composiciones de YK aún pudiéndose considerar "buena música" (olvidándonos por un momento que muchos de sus temas son plagios) sigue siendo música de minorías (frikis/otakus)?

Imagino que lo importante para triunfar no es siempre la calidad de tu música... ¿Tú que piensas al respecto?

2 comentarios:

James dijo...

Apreciado Carlos, en primer lugar me niego a considerar "buena música" cualquier tipo de plagio. Aclarado eso, asume que desde la segunda mitad de los 70, "buena música" y "música popular" (o "comercial") son términos antagónicos. ¿Qué tienen que ver los 80 de Spandau Ballet o Cindy Lauper con los 80 de The Cure, New Order, Smiths, Happy Mondays? Lo que te estás cuestionando es el mismísimo status quo de la música popular. No sé si eres consciente del alcance de la pregunta que has lanzado a tus lectores.

Arrepiéntete y cree.

-James.

PD: Recomiendo visionar la película '24 hour party people' de Michael Winterbottom para entender, al menos, el pop británico contemporáneo.

Carlos Mazón Godoy dijo...

Estimado James:

En primer lugar agradecerte la participación y en segundo aclarar que creo que he expresado mal la pregunta. En realidad me estaba refiriendo a la importancia del "envoltorio" (ya sea físico/estético/ambiental) en el tema musical.

Por ponerte un ejemplo, Johanna Newson es una intérprete que aborrezco, ya que su voz me resulta lo más parecido a raspar un violín con un gato. No digo que sea "mala música", sino sencillamente que a mi no me gusta nada.
Eso sí, J.N. al estar situada en un entorno de música "independiente" (expresamente pensada para minorías), desde mi punto de vista, creo que eso la ha ayudado a que dentro de ciertos círculos sea considerada como "buena música" o "lo que hay que escuchara para saber de música". Pero si en un caso hipotético a la señorita Newson se le ocurriera hacer bandas sonoras para telenovelas Chilenas, su estatus musical cambiaría a "lo peor del mundo" (ocurriría lo mismo si de repente todo el mundo empezara a escucharla o se uniera como cantante a "La oreja de..."). Lo que quiero decir es que seguiría siendo la misma música, pero al haber cambiado su "público" pasaría directamente a ser "mala música".

En realidad es exactamente lo que dices sobre "música popular" y "buena música".

Antes de saberse sobre los plagios de Y.K., nadie fuera del mundo "Otaku" se le hubiese ocurrido escuchar nada suyo, pero solamente por que sus bandas sonoras suelen ser de series ánime. Lo que planteaba era si realmente eso cambia el estatus de su música (quitando el hecho de que ha copiado a diestro y siniestro, claro). Yo creo que no.

Te agradezco mucho la participación (sobre todo viniendo de un enamorado de la música como tu) y me apunto el título de la película para cuando vengan tiempos de más mulas.

Un saludo